Un mundo nuevo, diferente.
Encontrarse caras nuevas a mi paso
Tanto ómnibus, tanta calle hasta que logro entrar
Decís: me gusta la soledad, pero le temo a los ruidos.
Digo: esas cosas no me dan miedo.
Más le temo a mi interior, a mis pensamientos que me hablan,
A las noches solitarias en las que me encuentro como un oso,
Sin madriguera y en una noche de invierno.
A eso sí le temo.
No le temo al día ni al sol,
Le temo al nocturno pasaje que me agarra desprevenida y sola
Y hace que las sombras me atrapen y así bruscamente
Entrar en mi laberinto interior confundido.
Prefiero estar sola sí,
Pero con miles de personas a mi alrededor
Y no estar sola con mi laberinto interior
Júzgame sí, pero por favor no me molestes.
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